Detección de mentiras en el paciente |
| Escrito el 13/11/03 a 16:08:30 GMT-06:00 por bernal27 |
![]() por: Psic. Juan Carlos Martínez Bernal
Ante una situación de tensión o presión la persona tiene el “síndrome de huida o de lucha”. Es aquí donde entra la importancia del lenguaje corporal a través de la técnica de la kinesis para detectar patrones de conductas que indican la probabilidad (alta, mediana o baja) de que el interlocutor está mintiendo. Es importante recordar que los signos y síntomas de movimientos corporales se presentan desde el inicio o ante una pregunta que causa presión y tensión en el entrevistado. Sin embargo, dicha técnica no funciona con personas psicóticas, drogadas y que sean menores de 15 años de edad. Cuando, por ejemplo, un paciente menciona “me encuentro bien”, sólo por sus palabras no se puede saber si dice la verdad o no. A menudo, ya se sabe, decimos lo que queremos que los demás crean. El lenguaje del cuerpo, en cambio, no puede engañar tan fácilmente a un observador entrenado para tal fin. Nadie domina plenamente su cuerpo, por ello, su leguaje corporal puede utilizarse como un recurso muy importante para hipotetizar si el individuo nos está mintiendo. La mentira entra en acción como una estrategia de afrontamiento de la realidad de la que deseamos obtener un beneficio o una satisfacción. Decir una mentira, por ejemplo, crea un estado de tensión corporal que reflejan indicios de las emociones que difícilmente puede controlar en su totalidad la persona debido a varios factores que se irán enumerando a lo largo del artículo. SIGNOS VERBALES Los deslices verbales (lapsus inconscientes), contradicciones en descripción de detalles específicos, frases como “esas preguntas no me hacen gracia”; responder a una pregunta inexistente evadiendo la pregunta real. Quejas sobre el ambiente y sobre la entrevista; cuando nos pidan que repitamos la pregunta; cuando nos responden con otra pregunta; detenerse a la mitad de la oración; interrumpir; desviar el tema; disculparse frecuentemente; apelar mucho a Dios o a la madre; abusar de los siguientes términos: honestamente, francamente, de verdad, créame, que me caiga un rayo si no, etcétera. El expresar “No” (verbal o no verbalmente) nos da características de posibles mentiras de acuerdo a lo siguiente: si se acompaña de cerrar los ojos; si se expresa con énfasis y se mueve la cabeza de un lado a otro; si se expresa titubeante, con duda y con demora; si se expresa de manera suplicante; con inflexión de voz o con una mirada al vacío; acompañado de mirada inquisidora; expresándose como si no fuera dirigida a él la pregunta. SIGNOS NO VERBALES Según la PNL, si mira al lado superior derecho el individuo está construyendo, es decir, cabe la posibilidad de que diga mentiras. Si parpadea demasiado (no confundir con un tic), si desvía la mirada (no confundir con timidez), si baja la mirada (no confundir con distracciones), si fija demasiado la mirada (no confundir con estrabismo), si se muestra ansioso, afecto inapropiado, expresiones falsas de emociones (sonrisas falsas, depresión falsa, etc.); si la persona se cubre el rostro consciente o inconscientemente con las manos u algún objeto (máscara, lentes, tela, etc.); si la persona se coloca deliberadamente de perfil; si la persona abandona la conversación intempestivamente; largas pausas entre palabras; ritmo respiratorio excesivamente profundo o superficial; tragar saliva. TIPOS DE MENTIRAS 1).-Mentiras por ocultamiento; 2).-Mentiras por falseamiento; 3).-Despistar al otro reconociendo la emoción propia pero atribuyéndola a una causa falsa; 4).-Decir falsamente la verdad o admitir la verdad pero de una manera tan exagerada o irónica que el destinatario se vea desorientado o no reciba información alguna; 5).-El ocultamiento a medias de la verdad, dejando de lado elementos decisivos; 6).-La evasiva por inferencia incorrecta o decir la verdad pero de un modo que implique lo contrario de lo que es (ocultar verdaderos sentimientos haciendo algo que desvíe la atención o que nos impida hablar); 7).-Exageración de la verdad para ridiculizar el descubrimiento del entrevistador. TIPOS DE MENTIROSOS POR TRASTORNOS DE PERSONALIDAD: -NATURALES: están al tanto de su aptitud, no menos que quienes los conocen bien. Desde su infancia engañaron impunemente a sus padres, maestros y amigos cuando se les antojó hacerlo; no sienten gran recelo de ser detectadas, todo lo contrario, confían en su capacidad de engañar. -ANTISOCIALES: poseen encanto superficial, falta de remordimiento o de vergüenza, egocentrismo patológico, incapacidad de amar, carencia de culpa o de conciencia moral, falta de empatía, por ejemplo, uno de los impostores más grandes de todos los tiempos, Frank Abagnale, quien se autodescribe magistralmente en el libro ¡Atrápenme si pueden!, así como en la película ¡Atrápame si puedes! actuada por Leonardo Dicaprio y Tom Hanks. Cabe mencionar que los individuos con personalidad antisocial son los más difíciles de que se les detecten indicios de mentiras, empezando porque muchos de ellos pasan desapercibidos de su condición. -MITÓMANOS: Los delirios no son mentiras conscientes, ejemplos de estos son los celotípicos, los erotomaníacos, los fantaseosos, los narcisistas, los paranoicos, los histéricos-histriónicos mienten de querer suicidarse, ya que en realidad sólo quieren llamar la atención. -PSICÓTICOS: Sus alucinaciones, aunque las creen reales, son contenidos del pensamiento incongruentes y/o incoherentes con la realidad. PAPEL DE LOS TRASTORNOS DE PERSONALIDAD Gluck clasifica la simulación de enfermedades en tres grupos: la que es propia del insano; la del sujeto en apariencia mentalmente normal; y la de los fronterizos que pueden ser potencialmente normales, pero que están bordeando la psicosis (borderline o limítrofes). Existen ciertos trastornos de personalidad que hacen que un individuo sea mentiroso. Por ejemplo, hay una clase llamada “histriónica” y quienes la padecen son personas manipuladoras que, para lograr sus objetivos, suelen mentir. Otro tipo es el llamado “Limítrofe”, que genera impulsividad, autoagresión y mitomanía. PAPEL DE LOS TRASTORNOS FACTICIOS, SEGÚN EL DSM-IV Los trastornos facticios se caracterizan por síntomas físicos o psicológicos fingidos o producidos intencionadamente, con el fin de asumir el papel de enfermo. La apreciación de que un síntoma se ha producido de manera intencionada es posible tanto por comprobación directa como por la exclusión de otras causas. Debe reseñarse que la presencia de síntomas facticios no excluye la coexistencia de síntomas físicos o psicológicos verdaderos. Los trastornos facticios son distinguibles de los actos de simulación. En la simulación el «paciente» también produce los síntomas de modo intencionado, pero su objetivo es fácilmente reconocible cuando se conocen sus circunstancias. Por ejemplo, la producción de síntomas de manera intencionada para evitar una vista judicial o la incorporación al Servicio Militar. De manera semejante, un enfermo mental hospitalizado puede simular la agravación de su enfermedad para evitar su traslado a otra institución menos deseable, produciendo así un acto de simulación. En cambio, en el trastorno facticio existe una necesidad psicológica de asumir el papel de enfermo, tal como se pone de manifiesto por la ausencia de incentivos externos para tal comportamiento. Mientras que un acto de simulación puede considerarse adaptativo bajo ciertas circunstancias (por ejemplo, en situaciones hostiles), por definición, el diagnóstico de trastorno facticio implica siempre un determinado grado de psicopatología. (3) INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS DE PAUL EKMAN El doctor Paul Ekman, investigador y profesor de Psicología en la Universidad de California, en Estados Unidos, y asesor del departamento de defensa del FBI ha recogido los cambios más significativos que se presentan en el organismo de un mentiroso porque, por lo general, quienes faltan a la verdad no pueden controlar ni esconder todas sus conductas: 1.-Sonrisas asimétricas. Una sonrisa falsa suele ser asimétrica, sólo intervienen en ella una parte de los músculos de la boca y ninguno de los que rodean a los ojos: no se alzan las mejillas ni descienden las cejas. 2.-Parpadeo incontrolado. Un mentiroso experto es capaz de mirar fijamente a las personas pero muy posiblemente no será capaz de controlar el parpadeo, que es un movimiento involuntario cuando se experimenta una emoción. 3.-Movimiento de los músculos de la frente. Cuando mienten, muchas personas experimentan sentimientos de angustia, lo que provoca que las cejas se pongan en una posición oblicua (más elevadas en el centro), haciendo la forma de una V invertida. 4.-Duración de las expresiones. Las expresiones faciales que duran más de cinco o diez segundos suelen ser falsas. Por ejemplo, un gesto genuino de sorpresa apenas supera las décimas de segundo. 5.-Alteración del ritmo. Cuando se está fingiendo, los gestos no acompañan a las palabras, es decir, no hay congruencia. Por ejemplo, en un engaño verdadero los gestos violentos aparecen antes de hablar, mientras que un mentiroso suele esperar a terminar la frase para gesticular. 6.-Gestos controlados. Se utilizan menos gestos cuando hay inseguridad en lo que se dice. La causa es que el mentiroso se da cuenta de que el movimiento nervioso puede ser considerado un principio de engaño y, al final, es su ausencia el agente delator. 7.-Pupilas dilatadas y excesivo lagrimeo. Las pupilas se dilatan cuando hay excitación o agrado, y se contraen cuando nos disgustamos; aunado a lo anterior, las lágrimas son síntoma de satisfacción o irritación. 8.-Transpiración. La aparición de sudor es otro proceso es otro proceso regulado por el sistema nervioso y, aunque muchas veces aparece como reacción ante el calor o el esfuerzo excesivo, también puede ser consecuencia de una tensión emocional. 9.-Ruborización o palidez extrema. Los cambios producidos en el sistema nervioso autónomo afectan a los vasos sanguíneos, de tal forma que aparece el rubor cuando se está confundido o avergonzado y, la palidez cuando se tiene miedo a se descubierto. Ninguno de estos dos actos puede dominarse conscientemente. (9) FALSEAMIENTO Y OCULTACIÓN DE VERDADES EN PRUEBAS PSICOLÓGICAS. Se tiene, por ejemplo, la Escala “L” de la mentira en el MMPI, la cual es una escala de control en dicho inventario de personalidad. También, en las pruebas proyectivas, el inconsciente aporta información a pesar de que el individuo intente falsear u ocultar. Asimismo, en el test guestáltico visomotor Bender, se toma en cuenta el síndrome de Ganser, que se caracteriza por respuestas grotescas e impropias, incluso a las preguntas más simples. Sin embargo, las respuestas en cuestión son, por lo común, correctas. Parecería como si habiendo oído la pregunta, el sujeto la utilizase como un test de asociación y diera como respuesta la palabra producto de la asociación. Esto exige la inhibición de la respuesta real, y que en su reemplazo se ofrezca una idea o un vocablo relacionado con la pregunta. En muchos casos, dicho fenómeno no constituye una deliberada y consciente mentira o simulación de enfermedad, sino un mecanismo inconsciente que a su vez proviene de un estado patológico emocional en el individuo. (2). EL PAPEL DE LAS EMOCIONES Concretizando, las emociones son los indicios conductuales de los sentimientos, los cuales son éstos internos o mentales. Así, tratar de parecer enojado no es sencillo, pero si encima el sujeto que quiere parecerlo tiene miedo en realidad, se sentirá desgarrado por dentro: una serie de impulsos, provenientes de su temor, lo empujarán en una dirección, en tanto que su intento deliberado de parecer enojado lo empujará en la dirección opuesta. Las cejas, por ejemplo, se arquean involuntariamente cuando se siente miedo, pero si en cambio lo que se desea es simular enojo, hay que fruncir el ceño. Con frecuencia son los signos de esta lucha interna entre lo que se siente de veras y la emoción falsa los que traicionan al mentiroso. Pero aunque la mentira puede no estar referida a una emoción, igualmente las emociones suelen participar en ella. Siempre es difícil distinguir el temor del inocente a que no le crean, del recelo del culpable a ser detectado. El polígrafo no detecta mentiras sino sólo señales emocionales. Sus cables le son aplicados al sospechoso a fin de medir los cambios en su respiración, sudor y presión arterial. El más cuidadoso de los engañadores puede ser traicionado por lo que Sigmund Freud denomina un “desliz verbal”. En su libro “Psicopatología de la vida cotidiana”, mostró que los actos fallidos de la vida diaria-como los deslices verbales, el olvido de nombres propios conocidos, los errores en la lectura o en la escritura- no eran accidentales sino que eran sucesos plenos de significado, que revelaban conflictos psicológicos internos. Las peroratas enardecidas son otra manera de traicionarse a través de las palabras. Una perorata enardecida difiere de un desliz verbal cuantitativamente: la torpeza abarca más de una o dos palabras. La información no se desliza, se vuelca como un torrente. El mentiroso se ve arrastrado por sus emociones, sin advertir sino mucho más tarde las consecuencias de lo que está revelando. A menudo, si hubiera permanecido en una actitud más fría no habría revelado esa información que lo perjudica; lo que lo impulsa a sacarla a la luz es la presión de una emoción avasalladora –furia, horror, terror, angustia-. Al mentir, las personas apelaban a respuestas indirectas, circunloquios, y daban más información que la solicitada. Pero otras investigaciones mostraron exactamente lo contrario: la mayoría de los mentirosos son demasiado sagaces como para dar respuestas evasivas o indirectas. También, se hacen movimientos nerviosos como pasarse la lengua por los labios, frotarse los ojos y rascarse una parte del cuerpo. Se puede fingir una expresión emocional pero no se sabe cómo hacerla comenzar, mantenerla el tiempo adecuado ni terminarla (en el rostro). (1) LA VOZ La vacilación al empezar a hablar, en particular cuando se debe responder a una pregunta, puede suscitar sospechas, así como otras pausas menores durante el discurso si son frecuentes. Otras pistas las dan ciertos errores que no llegan a formar palabras, como algunas interjecciones (“¡ah!”, “¡oh!”, “¡esteee!”), repeticiones (“yo, yo, yo quiero decir en realidad que...”), y palabras parciales (“En rea-realidad me gusta”). Quebrar el tono de la voz, toser y aclarar la garganta. Elevar el tono de la voz ante una pregunta que causa tensión. El signo vocal de la emoción que está más documentado es el tono de voz. En un 70%, aproximadamente, de los sujetos estudiados, el tono se eleva cuando están bajo el influjo de una perturbación emocional. Probablemente esto sea más válido cuando dicha perturbación es un sentimiento de ira o de temor, ya que algunas datos, aunque no definitivos, muestran que el tono baja con la tristeza o el pesar. Y aún no han podido averiguar los científicos si el tono de la voz cambia o no en momentos de entusiasmo, angustia, repulsa o desdén. Otros signos de la emoción, no tan bien demostrados pero sí prometedores, son la mayor velocidad y volumen de la voz cuando se siente ira o temor, y la menor velocidad y volumen cuando se siente tristeza. En el engaño, el tono se volvía más agudo, debido al temor de ser descubierto. DESCRIPCIÓN DE INDICIOS DE POSIBLE MENTIRA, SEGÚN MOVIMIENTOS CORPORALES Los emblemas tienen un significado preciso, conocido por todos dentro de un grupo cultural determinado. Durante un engaño, los emblemas normalmente aumentarán más que de costumbre. Los emblemas no son universales, sino que su significado cambia según la cultura. Un ejemplo de emblema es el leve encogimiento de hombros. Las ilustraciones (o ademanes, por ejemplo, dibujar figuras en el aire, señalar e indicar la dirección o el tamaño de algo) normalmente serán empleadas menos que de costumbre durante un engaño. La primera razón es una falta de apego emocional a lo que se está diciendo: la gente ilustra menos que de costumbre sus palabras cuando se siente indiferente, aburrida, ajena a la cuestión o muy entristecida. El entusiasmo o el interés fingidos pueden traicionarse en la falta de un aumento de ilustraciones que acompañen las palabras. Las ilustraciones también e reducen cuando el individuo tiene dificultad para decidir lo que va a decir. Si alguien sopesa con cuidado cada palabra antes de decirla, no la acompañará con muchas ilustraciones. Por último, el cazador de mentiras debe ser más prudente en la interpretación de las ilustraciones que de los deslices emblemáticos. Las manipulaciones (con las manos) constituirían signos de incomodidad o molestia sólo en las situaciones más formales, cuando la gente que está con uno no le es muy conocida. De ahí que las manipulaciones no son signos válidos del engaño: pueden indicar los dos estados opuestos, la incomodidad y la relajación. Por otra parte, los mentirosos saben que deben suprimir sus manipulaciones, y la mayoría lo consigue casi siempre. Las manipulaciones presentan también el Riesgo de Brokaw (El cual se explica más adelante). Otro aspecto corporal, la postura, ha sido estudiado por diversos investigadores, pero no han podido encontrar datos fehacientes de autodelación o de pistas sobre el embuste. Aunque no hay que dejar pasar de lado que cuando una persona se reacomoda en un asiento o hace un movimiento de incomodidad ante una pregunta, respuesta o comentario que causa tensión es probable que nos aporte información corporal relevante si se une a otros gestos conductuales. EL PAPEL DEL SISTEMA NERVIOSO AUTÓNOMO (SNA) También llamado sistema nervioso simpático, que regula las funciones vegetativas, da lugar a cambios notorios en el cuerpo cuando hay una activación emocional: en el ritmo respiratorio, en la frecuencia con que se traga saliva, en el sudor. (Los cambios producidos por el SNA que se registran en el rostro incluyen aspectos como el rubor, el empalidecimiento y la dilatación de las pupilas). Estas alteraciones se caracterizan por producirse involuntariamente cuando hay alguna emoción, ser muy difíciles de inhibir y, por esto mismo, muy confiables como indicios del engaño. Las personas son capaces de inhibir gran parte de sus signos faciales, en tanto que el funcionamiento del SNA está mucho menos sujeto a la propia censura. En un experimento relacionado por el equipo de Paul Ekman, se obtuvieron sólidas pruebas de que la actividad del SNA no es la misma para todas las emociones. Las alteraciones en el ritmo cardíaco, la temperatura de la piel, y el sudor (que son las tres únicas variables que medimos) no son iguales. Por ejemplo, tanto cuando los actores reprodujeron los movimientos musculares del enojo como los del temor (y recuérdese que no se les había pedido mostrar esas emociones sino sólo efectuar las acciones musculares específicas) su ritmo cardíaco aumentó, pero el efecto sobre la temperatura de la piel no fue el mismo en ambos casos: su piel se calentó con el enojo y se enfrió con el temor. Algunas de las alteraciones provocadas por el SNA son fácilmente falseables. Cuesta ocultar los signos emocionales presentes en la respiración o en el acto de tragar saliva, mientras que falsear esos mismos signos no exige un adiestramiento especial: basta respirar más agitadamente o tragar saliva más a menudo. El sudor es otra cuestión: cuesta tanto ocultarlo como falsearlo. Un mentiroso podría recurrir a la respiración y al acto de tragar saliva como medio de transmitir la falsa impresión de estar sintiendo una emoción negativa; sin embargo, una suposición es que pocos lo hacen. También se pensaría que un mentiroso podría aumentar el número de sus manipulaciones para parecer incómodo o molesto, pero es probable que la mayoría de los mentirosos no se acuerden de esto. Precisamente la ausencia de estas manipulaciones, fácilmente ejecutables, puede traicionar la mentira que se esconde en la afirmación –convincente en todos los demás aspectos- de que uno siente miedo o congoja. LA CARA La cara es un sistema dual en el que aparecen expresiones elegidas deliberadamente y otras que surgen de forma espontánea, a veces sin que la persona se dé cuenta siquiera. Las microexpresiones son expresiones emocionales que abarcan todo el rostro y duran apenas una fracción de lo que duraría la misma expresión en condiciones normales. A veces, cuando emerge una expresión, parecería que la persona se da cuenta de lo que empieza a mostrar y la interrumpe, en ocasiones encubriéndola con otra. La sonrisa es la máscara encubridora más corriente. Puede ocurrir que la expresión abortada sea tan fugaz que resulte difícil captar el mensaje que se habría transmitido en caso de no interrumpirse. Pero aún cuando este mensaje no quede en ella reflejado, el hecho mismo de abortar una expresión es un indicio notorio de que la persona oculta algún sentimiento. La expresión abortada suele durar más que la microexpresión, pero no es tan completa. No todos los músculos que producen las expresiones faciales son igualmente fáciles e controlar: algunos son más fidedignos que otros. Los músculos fidedignos son aquellos de los que no puede hacerse uso para las expresiones falsas: el mentiroso no los tiene a su disposición, y como tampoco puede inhibirlos o abortarlos inmediatamente, le cuesta ocultar la acción de esos músculos al tratar de disimular una emoción real. Por ejemplo, los músculos característicos que se mueven involuntariamente cuando se experimentaba tristeza, dolor o pesadumbre (que las comisuras de los labios se muevan hacia abajo, la frente presente arrugas y las cejas estén alzadas en su ángulo interior) casi no es posible moverlos a voluntad porque el acompañamiento del movimiento del mentón delata la falsedad. La frente es la sede principal de los movimientos musculares fidedignos. También, los movimientos musculares fidedignos cuando existe temor, inquietud, aprensión y terror son que las cejas están levantadas y se aproximan entre sí, asimismo, el párpado superior sube y se pone tenso el inferior, marca típica del miedo. La elevación de las cejas también sirve como signo de interrogación o de exclamación, y como emblema de desconfianza y escepticismo, también es frecuente que se cierre el entrecejo en momentos de perplejidad o de concentración. Una de las mejores claves sobre la boca son los labios afinados, aunque ninguno de ellos chupe al otro ni estén forzosamente apretados, pero sí con una disminución de la zona roja visible. OJOS La mirada se aparta en una serie de emociones: baja con la tristeza, baja o mira a lo lejos con la vergüenza o la culpa, y mira a lo lejos con la repulsión. No obstante, es probable que un mentiroso, por culpable que se sienta, no aparte la vista demasiado, ya que los mentirosos saben perfectamente que todo el mundo confía en detectarlos de esta manera. Si bien un parpadeo más intenso y la dilatación de las pupilas indican que el individuo está movido emocionalmente, no revelan de qué emoción se trata. Pueden ser signos de excitación entusiasta, rabia o temor. Sólo son autodelatores válidos cuando la manifestación de una emoción cualquiera trasluciría que alguien miente, y el cazador de mentiras puede desechar la posibilidad de estar ante el temor de un inocente a ser juzgado erróneamente. Las lágrimas también son producidas por el SNA, pero ellas sólo son signos de algunas emociones, no de todas. Se presentan cuando hay tristeza o desazón (si las cejas muestran también dichas emociones), alivio, ciertas formas de goce y risa incontrolada (aunque las lágrimas de risa no se filtrarán si la risa misma ha sido sofocada). EL SNA provoca otros cambios visibles en el rostro: el rubor, el empalidecimiento y el sudor, todos los cuales son difíciles de ocultar. El rostro se pone rojo de rabia o de turbación, es decir, ambos implican la dilatación de los vasos sanguíneos periféricos de la piel. La cara enrojece de ira sólo cuando ésta ha quedado fuera de control, o cuando el sujeto trata de controlar una rabia que está a punto de explotar. En tal caso, habitualmente habrá en el rostro o la voz otras pruebas de la ira, y el cazador de mentiras no tendrá que confiar en la coloración de la cara para discernir esta emoción. Si la ira está mal controlada, el rostro puede palidecer o ponerse blanco, como también ocurre cuando se siente miedo. El empalidecimiento puede aparecer incluso cuando la mímica de esta emoción ha sido perfectamente disimulada. Según la PNL, la cara oculta que nos da más información es la parte izquierda del rostro, la cual está gobernada por el hemisferio derecho. Porque los hemisferios cerebrales gobiernan los movimientos faciales voluntarios pero no los involuntarios, que se generan en zonas inferiores, más primitivas del cerebro. Había asimetría cuando la expresión era voluntaria, deliberada, una pose. La asimetría era un indicio de que la expresión no era auténtica. Lo típico era que la acción fuera un poco más marcada en el lado izquierdo si la persona era diestra. Un cazador de mentiras no debe confiar jamás en un solo indicio facial del engaño; los indicios faciales deben ser corroborados por los que proceden de las palabras, la voz y el resto del cuerpo. El tiempo incluye la duración total de una expresión facial, así como lo que tarda en aparecer (tiempo de arranque) y en desaparecer (tiempo de descarga). Los tres elementos mencionados pueden ofrecer pistas sobre el embuste. Las expresiones de larga duración (sin duda las que se extienden por más de 10 segundos, y normalmente también si duran más de 5 segundos) son probablemente falsas. En su mayoría, las expresiones auténticas no duran tanto. Salvo que el individuo esté experimentando una experiencia culminante o de cumbre emocional, las expresiones emocionales genuinas no permanecen en el rostro por más de unos segundos. Ni siquiera en esos casos extremos las expresiones duran tanto; por el contrario, hay muchas expresiones que son más breves. Las largas suelen ser emblemas o expresiones fingidas. Supongamos que alguien que quiere fingir que está furioso y grita “¡Ya me tienes harto con esa manera de comportarte!”. Si la expresión de ira aparece en el rostro con posterioridad a las palabras, es más probable que sea falsa que si aparece en el mismo momento en que se lanza la exclamación, o incluso segundos antes. No hay tanto margen de maniobras, quizá, para situar la expresión facial respecto de los movimientos corporales. Imaginemos que junto con su manifestación verbal de estar harto, el mentiroso descarga un puñetazo sobre la mesa: será más probable que la expresión sea falsa si viene después del puñetazo. Las expresiones faciales no sincronizadas con los movimientos corporales son con mucha probabilidad pistas fehacientes. LA SONRISA En la sonrisa auténtica se contaren los músculos orbiculares de los párpados, que rodean cada ojo, formando las llamadas “patas de gallo”. La sonrisa auténtica expresa todas las experiencias emocionales positivas (goce junto a otra persona, contento o felicidad, alivio, placer táctil, auditivo o visual, diversión, satisfacción), sólo con diferencias en la intensidad de la mímica y en el tiempo de duración. La diferencia fundamental entre la sonrisa de desdén y la sonrisa auténtica es la contracción de las comisuras de los labios. Las sonrisas falsas tratan de hacerle creer al otro de que se sienten cosas positivas, caracterizándose por ser más asimétricas que las auténticas; también, una sonrisa falsa no estará acompañada nunca de la acción de los músculos orbiculares de los párpados, no se alzarán las mejillas ni habrá hondonadas debajo de los ojos, ni patas de gallo, ni el leve descenso d las cejas que se presentan en la sonrisa auténtica leve a moderada. La falta de participación de las cejas es un indicio sutil pero decisivo para diferenciar las sonrisas auténticas de las sonrisas falsas cuando la mueca es pronunciada. El tiempo de desaparición de la sonrisa falsa parecerá notablemente inapropiado, es decir, puede esfumarse demasiado abruptamente, o tal vez de forma escalonada. Usada como máscara, la sonrisa falsa no abarca más que movimientos en la parte inferior del rostro y en el párpado inferior. Los signos propios de una sonrisa falsa son la ausencia de todo movimiento en torno de los ojos y la presencia de signos de repulsión o disgusto profundo (fruncimiento de la nariz) o de desdén (contracción de las comisuras de los labios). PRECAUCIONES QUE DEBEN TOMARSE AL INTERPRETAR LOS INDICIOS CONDUCTUALES DEL ENGAÑO ERROR DE OTELO: Da origen a errores de incredulidad, en el que se incurre cuando se pasa por alto que una persona veraz puede presentar el aspecto de una persona mentirosa si está sometida a tensión. Un individuo sincero tal vez tema que no le crean, y ese temor puede confundirse con el recelo a ser detectado que es propio de un mentiroso. Hay sujetos con grandes sentimientos de culpa sin resolver acerca de otras cuestiones, que salen a la superficie toda vez que alguien sospecha que cometieron una falta; y estos sentimientos de culpa pueden confundirse con los que siente el mentiroso por el engaño en que está incurriendo. Por otra parte, los individuos sinceros quizá sientan desprecio por quienes los acusan falsamente , o entusiasmo frente al desafío que implica probar el error de sus acusadores, o placer anticipado por la venganza que se tomarán: y los signos de todos estos sentimientos pueden llegar a asemejarse al “deleite por embaucar” tan propio de algunos mentirosos. RIESGO DE BROKAW: No tener en cuenta las diferencias individuales en la conducta emocional. Ya que se necesita saber si un probable signo de mentira (investigado) es o no una característica permanente en el individuo. Los errores que se producen al detectar un engaño (y que parten del Riesgo de Brokaw) son: los Errores por incredulidad ante la verdad (“falsa alarma”) y los Errores por credulidad ante la mentira (“extravío”); éstos últimos se producen a raíz de que ciertas personas, simplemente, no se equivocan nunca al mentir; y no me refiero únicamente a los psicópatas sino también a los mentiroso naturales, así como a quienes emplean la técnica teatral de Stanislavski o por algún otro medio logran creer en sus propias simulaciones o engaños. El cazador de mentiras debe recordar que la ausencia de un signo de engaño no necesariamente es prueba de veracidad. La única manera de reducir los errores que obedecen al riesgo de Brokaw es basar la propia opinión en los cambios que presenta la conducta del sospechoso. El cazador de mentiras debe comparar el comportamiento habitual del sospechoso con el que muestra en el momento en que se sospecha de él. Es probable que se desanime en una primera entrevista ya que no tiene ningún criterio de comparación, no ha tenido oportunidad de observar un cambio en el comportamiento. No es difícil entonces que se cometan errores con los juicios absolutos, por ejemplo, “ella está realizando tantas manipulaciones con sus manos que debe sentirse molesta por algo que no quiere confesar”. Los juicios relativos (“ella está realizando muchas más manipulaciones con sus manos que de costumbre, por lo tanto debe sentirse molesta”) son el único modo de disminuir los errores de incredulidad provocados por las diferencias individuales de estilo expresivo. Los jugadores de póquer avezados lo saben muy bien, y memorizan los “datos” (indicios del engaño) peculiares de cada uno de sus oponentes regulares. Si el cazador de mentiras no tiene más remedio que formular un juicio a partir de una única entrevista, ésta tendrá que ser lo bastante prolongada como para permitirle observar la conducta habitual del sospechoso. Por ejemplo, el cazador de mentiras intentará hablar un rato de temas que no provoquen ninguna tensión ni ansiedad. A veces le será imposible. Para un sujeto que teme que se sospeche de él, toda la entrevista puede resultar estresante. En tal caso, el cazador de mentiras estará atento a la posibilidad de cometer errores por el riesgo de Brokaw, al desconocer las peculiaridades de la conducta del sospechoso. Menos vulnerable al riesgo de Brokaw es la interpretación de cuatro fuentes de autodelatación, a saber: los deslices verbales, las peroratas enardecidas, los deslices emblemáticos y las microexpresiones. Es conveniente prevenir sobre el riesgo de utilizar los sistemas de análisis de forma aislada y se recomienda lo siguiente: A.-Se deben analizar los riesgos y consecuencias de juzgar como mentirosa a una persona que es veraz y viceversa. B.-La ausencia de todo signo de engaño no es sinónimo de veracidad, ya que hay personas que no se autodelatan jamás y otras que, pese a su inocencia, siempre tienen cargo de conciencia por lo que dicen. C.-Autoexaminarnos sobre los prejuicios que tengamos hacia la persona que juzgamos, ya que podrían influir mucho en nuestra conclusión. d.-Es muy importante saber si el mentiroso cree que se sospecha de él, porque sus engaños se harán mucho más sutiles. OTRAS CONSIDERACIONES: -Cuanto más sea lo que está en juego, mayor será el recelo a ser detectado. -Las expresiones faciales ocupan el primer lugar en la clasificación de la conciencia. Las posturas generales del cuerpo, en cambio, pueden abrir algunas brechas, porque no somos totalmente conscientes de nuestro estado de rigidez, tensión o relajamiento. Por último, las piernas y los pies presentan un interés particular, porque son las partes del cuerpo de cuyas acciones tenemos menor conciencia, por lo que en éstas últimas se fuga información de la que el individuo no es consciente. -Tomemos el caso de un hombre que sonríe amistosamente y al mismo tiempo aprieta los puños: con la cara dice “me siento feliz”; con las manos replica “estoy furioso”. Para decidir entre estas dos posibilidades debemos creer más a los músculos más inferiores (en este caso, las manos). Si vemos un rostro que se esfuerza por reír sobre un cuerpo rígido y tenso, creeremos más en el cuerpo y no en el rostro. -Desmond Morris ha establecido una escala de credibilidad de los distintos tipos de acción, estando formulada en orden de mayor a menor credibilidad: 1.-Señales automáticas (palidecer, ruborizarse, sudar). 2.-Señales de las piernas y de los pies. 3.-Señales del tronco. 4.-Gestos de las manos no identificados. 5.-Gestos de las manos identificados. 6.-Expresiones faciales. -La mejor máscara es una emoción falsa, no hay nada más difícil que mantenerse impávido y aparentar neutralidad, frialdad y falta de emotividad. -Tocarse la boca con las manos para bloquear la salida de las palabras falsas. -Otra señal de mentira es que los gestos no sean acordes con lo que se dice. -Un mentiroso inventa una historia y la cuenta siempre igual hasta en sus más mínimos detalles, en cambio, una persona honesta comete por lo común pequeños errores, particularmente si debe relatar una historia larga y complicada. -El deseo de aliviarse de la culpa tal vea la mueva a confesar su engaño, en tanto que el deseo de evitar la humillación de la vergüenza tal vez la lleve a no confesarlo jamás. -Tanto la culpa como el temor y el deleite pueden evidenciarse en la expresión facial, la voz, los movimientos del cuerpo, por más que el mentiroso se afane en ocultarlo. -Hay que averiguar si el sospechoso sabe o no que se sospecha de él, y conocer cuáles son las ventajas y desventajas que ambas situaciones presentan para la detección del engaño. -No hay ningún signo de engaño en sí, ningún ademán o gesto, expresión facial o torsión muscular que en y por sí mismo signifique que la persona está mintiendo. Sólo hay indicios de que su preparación para mentir ha sido deficiente, así como indicios de que ciertas emociones no se corresponden con el curso general de lo que dice. Estas son las autodelaciones y las pistas sobre el embuste. -Lo curioso es que la mayoría de la gente presta mayor atención a las fuentes menos fidedignas (las palabras y las expresiones faciales), y por ende se ve fácilmente desorientada porque los mentirosos se esmeran en tener más control de dichas áreas. Es más fácil falsear las palabras que la expresión facial; y los mentirosos suelen vigilar menos su voz y el resto del cuerpo. A diferencia de lo que ocurre con el rostro o la voz, la mayoría de los movimientos del cuerpo no están conectados en forma directa con las regiones del cerebro ligadas a las emociones. -Cuando es mucho lo que está en juego, cuando el precio que podría pagar el cazador de mentiras si el sospechosos miente es grande, aun las personas no celosas pueden apresurarse a formular un juicio erróneo. Los cazadores de mentiras deberían empeñarse en tomar conciencia de sus prejuicios respecto del sujeto de quien sospechan. -No todos los individuos sienten temor, culpa, rabia, etc., cuando saben que se sospecha que han mentido o cometido una falta; dependerá en parte de su personalidad. -El cazador de mentiras debe ser más prudente en la interpretación de las ilustraciones que de los deslices emblemáticos. Las primeras están afectadas por el Error de Otelo y el Riesgo de Brokaw; los segundos, no. Si un cazador de mentiras nota una disminución de las ilustraciones, lo lógico es que antes descarte cualquier otra razón (aparte de la mentira) por la cual un individuo puede querer escoger con cuidado sus palabras. Respecto de los deslices emblemáticos no hay tanta ambigüedad; el mensaje transmitido suele ser lo suficientemente diferenciado como para poder interpretarlo fácilmente. Tampoco es necesario conocer de antemano al sospechoso para interpretar un desliz emblemático, ya que en y por sí misma la acción tiene sentido; en cambio, como los individuos varían enormemente entre sí en cuanto a su índice normal de ilustraciones empleadas, no puede emitirse juicio si no existe un patrón de comparación. Para interpretar las ilustraciones es menester tener cierto trato previo con los “ilustradores”. Es difícil descubrir un engaño en un primer encuentro: los deslices emblemáticos ofrecen una de las pocas posibilidades que existen para ello. INSTRUMENTOS A USAR CON POSIBLES ENGAÑADORES TÉCNICA DE LO QUE CONOCE EL CULPABLE Si la víctima revela francamente sus sospechas, se puede recurrir a la técnica de lo que conoce el culpable, creada por el especialista en psicología fisiológica David Lykken; en dicha técnica, el interrogador no le pregunta al sospechoso si cometió o no el crimen, sino que lo indaga acerca de ciertos que sólo el culpable puede conocer. Así como un signo vocal de una emoción (por ejemplo, el tono de voz) no siempre señala una mentira, así también la ausencia de todo signo vocal de emoción no es prueba de veracidad. La técnica de lo que conoce el culpable suele dar lugar a más errores de credulidad que de incredulidad. LA TÉCNICA DE LA PREGUNTA DE CONTROL En esta técnica, al sospechoso no se le formulan únicamente preguntas relevantes con respecto al delito cometido (“¿Robó usted los 5 mil pesos?”) sino además preguntas de control. La interrogación es en base a preguntas inducidas y afirmaciones inducidas. Gran parte de las controversias sobre esta técnica derivan de la falta d acuerdo sobre qué es lo que estas preguntas controlan exactamente, y cuál es su eficacia. La forma en que se le plantea la pregunta al sujeto, así como la conducta del examinador, están destinadas a ponerlo a la defensiva y a cohibirlo, de manera tal de que se sienta impulsado a responder ‘No’. Este procedimiento apunta a crear la posibilidad de que un sujeto inocente experimente mayor preocupación sobre su veracidad al responder a las preguntas de control (las primeras) que al responder a las preguntas relevantes (las segundas). Un sujeto culpable, en cambio, sentirá mayor preocupación sobre sus respuestas engañosas a las preguntas relevantes, ya que son éstas las que representan una amenaza más seria e inmediata para él. Sin embargo, el inocente sabe que está respondiendo en forma veraz a las preguntas relevantes, y le inquieta más mostrarse equívoco o dubitativo en su veracidad al responder a las preguntas de control, en las cuales seguramente mentirá, lo cual es lo que quiere el interrogador, para más tarde comparar dicha reacción con la de las preguntas relevantes. Por último, esta técnica está sujeta a producir más errores de incredulidad que de credulidad. ENTREVISTA ESTRUCTURADA DE SÍNTOMAS REPORTADOS El método más común para identificar a clientes deshonestos es la entrevista clínica, evaluando si el consultante es inconsistente en su presentación de los síntomas y parece deseoso de estar enfermo, de modo que se concluya que está simulando. Existen relativamente pocos enfoques objetivos para la evaluación de la simulación. Uno de estos es el detector de mentiras o polígrafo. Algunos prefieren videograbar (con o sin consentimiento del entrevistado, dependiendo del lugar y del objetivo) las sesiones para detectar en observación detenida y repetida las señales no verbales y verbales que pudieran sugerir que el individuo mintió. Otro de los instrumentos es la Structured Interview of Reported Syntoms, SIRS (Entrevista Estructurada de Síntomas Reportados), un inventario de entrevista con 172 reactivos diseñada de manera expresa para la valoración de la simulación (Rogers, Bagby y Dickens, 1992). El enfoque que se incorpora a la SIRS se basó en las estrategias identificadas en la literatura clínica como potencialmente útiles para detectar la simulación. Con el empleo de un método de entrevista estructurada, ésta se evalúa en ocho escalas principales: 1).-Síntomas raros (informe excesivo de síntomas poco frecuentes, por ejemplo, ¿En alguna ocasión ha sentido como si sus dientes pudieran captar señales de radio?), 2).-Combinaciones de síntomas (síntomas psiquiátricos reales que raramente ocurren juntos, por ejemplo, ¿Tiene fuertes dolores de cabeza al mismo tiempo que teme a los microbios?), 3).-Síntomas improbables o absurdos (los síntomas revelan una cualidad fantástica, por ejemplo, ¿Los muebles de la casa en donde vive parecen hacerse más grandes o más chicos de un día para otro? ), 4).-Síntomas flagrantes (alusión excesiva a signos obvios de trastorno mental, por ejemplo, ¿Tiene graves problemas con pensamientos acerca del suicidio?), 5.-Síntomas sutiles (alusión excesiva a problemas cotidianos), 6).-Gravedad de los síntomas (los síntomas se expresan con una gravedad extrema, insoportable), 7).-Selectividad de los síntomas (alusión indiscriminada a problemas psiquiátricos), 8).-Síntomas informados contra observados (comparación de los síntomas observados e informados). De las 172 preguntas, 32 son interrogaciones repetidas para detectar inconsistencia en las respuestas. Los resultados permiten la clasificación de las personas examinadas en las categorías de engaño definitivo, posible engaño y honestidad.(10) CONCLUSIÓN Para el manejo de los indicios de posibles mentiras aplicar lo que se crea oportuno y pertinente según la intuición y las estrategias psicoterapéuticas que se conozcan: confrontación, preguntas más específicas, no reforzar su respuesta, persuadir al paciente de que diga la verdad para que desarrolle una mejor psicoterapia, etc. Determinar el tipo de mentira, el tipo de destinatario y el tipo de mentiroso que tenemos como paciente para encuadrar los indicios de los patrones obtenidos. Las mentiras fallan por las siguientes razones: por el pensamiento mal planeado; porque es común que el mentiroso no sea tan sagaz como para anticipar todas las preguntas que pudieran hacérsele o para meditar sus respuestas; por no saber ocultar o fingir las emociones a través del lenguaje corporal; porque las personas no escogen deliberadamente el momento en que sentirán una emoción, por el contrario, lo común es que vivencien las emociones como algo que les sucede pasivamente y, en el caso de las emociones negativas, contra su voluntad. Las diferencias de nacionalidad y cultura pueden oscurecer la interpretación de los indicios no verbales. ANEXO CUADRO DE INDICIOS DE QUE UNA EXPRESIÓN ES FALSA (EKMAN, 1991). EMOCIÓN FALSA ........INDICIO CONDUCTUAL -Temor......................Ausencia de una expresión fidedigna en la frente. -Tristeza...................Ausencia de una expresión fidedigna en la frente. -Alegría..................No participan los músculos orbiculares de los párpados. -Entusiasmo o interés.......No aumenta la cantidad de ilustraciones, o es incorrecta su secuencia temporal. -Emociones negativas............Ausencia de sudor, de alteraciones en el ritmo respiratorio de aumento en la cantidad de manipulaciones. -Cualquier emoción...............Expresiones asimétricas, aparición demasiado abrupta , desaparición demasiado abrupta o entrecortada , sincronización incorrecta. BIBLIOGRAFÍA (1).- González Ramírez, José Francisco (1998) El Lenguaje Corporal. Claves de la Comunicación No Verbal. España: Edimat (2).- Bender, Lauretta (1985)Test Guestáltico Visomotor. México: Paidós (3).- DSM-IV en Cd-Rom. (1996) España: Masson (4).- McCaffrey, Roberto J. y Weber, Miriam. La Neuropsicología Forense de la Simulación. Conferencias de Neuropsychology Forense http://www.uninet.edu/union99/congress/confs/for/04McCaffrey.html (5).- Davis, Flora (1989) La Comunicación No Verbal. México. Alianza (6).- Grinder, John y Bandler, Richard (1982) De Sapos a Príncipes. Chile: Cuatro Vientos (7).- Padrini, Francesco (1995) El Lenguaje Secreto del Cuerpo. Barcelona: De Vecchi (8).- Brun, Jean (1998) Cómo Juzgar a los demás a Primera Vista. México: Océano (9).- Ekman, Paul (1991) Cómo Detectar Mentiras. México: Paidós (10).- Gregory, Robert J. (2001) Evaluación Psicológica. Historia, principios y aplicaciones. México: Manual Moderno |
Comentarios en este artículo: |
es muy interesante lo que mencionas |
| Escrito el 17/11/03 a 16:21:33 GMT-06:00 por yerania |
| lei tu articulo y me parece muy interesante , sabes dices la verdad en muchos sentidos . de hecho a mi me ha sucedido en ocasiones uno quiere o cree que engañar a otras personas pero nuestra actitud lo dice todo es obvio que estamos mintiendo cuando nos preguntan sobre nuestro estado de animo y decimos estoy bien '' aun cuando no lo estemos eso me sucede muy seguido pero lo que pasa es que se me dificulta decir lo que siento si soy expresiva pero en ese sentido me cierro un poco , vaya , todo me lo guardo . asi que gracias por tus comentarios la proxima vez voy a decir la verdad y tratare de contar lo que aqueja en ese momento felicidades eres un gran psicologo'' cuidate |
comentario |
| Escrito el 20/11/03 a 19:20:44 GMT-06:00 por Judith |
| Tema por demás interesante e importante, es una buena guía que permite no sólo detectar al mentiroso sino que tambien detectar en uno mismo cuando mientimos o tratamos de ocultar una verdad ya sea porque nos averguenza o porque no conviene decirla en ese momento. No cabe duda que somos un libro abierto pero no todos sabemos leerlo. Saludos |
Excelente |
| Escrito el 03/01/04 a 09:11:55 GMT-06:00 por Iskra |
| Hola Juan Carlos!!! Me encantó mucho este artículo y la verdad me hiciste pensar en mí. He de cofesar que he mentido alguna vez (Quien no?), y ahorita que analizo no he sabido manejar mis expresiones y actitudes, lo que hace que me descubran; es como mencionas, no tenemos pleno control de nuestro cuerpo. Gracias por el artículo. Que estés bien. |
Buen articulo!!! |
| Escrito el 05/01/04 a 23:43:14 GMT-06:00 por Anónimo |
| Me parece genial tu articulo, es una guia bastante completa que nos permite detectar las mentiras no solo en la entrevista sino con cualquier persona que entalbemos una conversación y que queramos estar seguros que nos dice la verdad. Yo soy estudiante de Psicología y ten por seguro que me servirá muchisimo en mi desempeño académico. |
Comentario... |
| Escrito el 22/02/04 a 16:30:23 GMT-06:00 por Patricia |
| Muy completo su artículo.Realmente interesante. Me gustaría saber más de claves visuales al establecer contacto con otros. ¿Se podrá desde afuera,con una posición del cuerpo,cambiar nuestra emoción? Patricia. |
excelente |
| Escrito el 29/02/04 a 00:23:34 GMT-06:00 por amalia |
| este artículo bastante sencillo e ilustrativo, nos lleva a detectar al mentiroso/a o bien a perfeccionar la técnica. Aunque dentro del ámbito psicológico, sabemos que es más que difícil perfeccionar la falsedad. Gracias por compartir. amorauPONERARROBA hmo.megared.net.mx |
consulta |
| Escrito el 13/03/04 a 18:02:47 GMT-06:00 por celeste |
| quería consultarte si en las clasificaciones de mentirosos que haces se contempla por ejemplo las personas que exageran hechos, agregan situaciones, fantasias, a lo que cuentan como aventuras personales, supongo yo con el fin de llamar mas la atención, especialmente en los casos de hombres en donde pretenden dar una imagen llamativa. esto no como un caso particular en una situacion dada sino reiteradamente, y con alguna característica compulsiva. Esta muy interesante el articulo. saludos desde argentina. |
Respuesta a Celeste |
| Escrito el 15/03/04 a 08:03:19 GMT-06:00 por bernal27 |
| La clasificación de mentirosos que se menciona al principio de este artículo fue basada en la que hace Paul Ekman. Sin embatgo, si notas más adelante de este artículo, recordarás que también menciono que existen rasgos de personalidad narcisistas e histriónicos, principalmente, que tienden a mentir, fantasear o exagerar para llamar la atención, esto pudiéndose interpretar también como mecanismos de afrontamiento de la realidad (comúnmente llamados mecanismos de defensa). Y donde el caso más grave lo constituiría la "mentira" psicótica en los trastornos psicóticos, donde la persona miente sin darse cuenta de su realidad. Independientemente del sexo masculino o femenino, aunque las estadísticas nos digan que las mujeres tiendan más al histrionismo (antes llamado histeria). |
cambio de emociones |
| Escrito el 16/03/04 a 16:27:35 GMT-06:00 por Para Patricia |
| Por supuesto que desde afuera puedes lograr que una persona cambie la emoción presente con tu acompañamiento corporal,esta es uno de los métodos para establecer contacto o raport con la persona.Para mayor información están abiertas las inscripciones al Diplomado en PNL donde conocerás sobre esto. |
el articulo esta excelente |
| Escrito el 25/03/04 a 13:39:24 GMT-06:00 por lobo28 |
| antes que nada quiero falicitarte por el articulo es una delicia y esta muy bien, ademas es comprensible en su lenguaje, me resulto muy interesante, ademas cuenta con respaldo bibliografico lo cual me parece genial, en resumen es un articulo muy interesante y me fue agradable leerlo. |
Duda |
| Escrito el 08/05/04 a 13:51:16 GMT-06:00 por Lilia Garcia |
| Felicidades por tu artículo, me parecio muy interesante y me gustaria preguntarte ¿por que en la bibliografía se ponen dos caritas y en otro libro una? te lo pregunto por saber que libro comprar que sea fácil y descriptivo, a mi me interesa mucho el tema, si es posible avisenme de algun curso rapido de PNL. |
A Lilia García |
| Escrito el 08/05/04 a 19:47:19 GMT-06:00 por Administrador |
| Las caritas la pone el sistema de MundoGestalt.Com cuando se ponen determinados caracteres. En este caso son un 8 y un paréntesis. Por lo tanto, en el texto, las caras representan el 8 y el paréntesis. En la primera dice: ( 1998 ) En las que hay dos la primera corresponde a "8 )" y la segunda corresponde a "( 1998 )" Espero haya respondido tu pregunta |
No se que hacer |
| Escrito el 31/05/04 a 12:32:28 GMT-06:00 por Fernanda |
| Creo que mi hermana es mitomana ultimamente la he cachado en mentiras muy fuertes y me preocupa no vive con migo y no se como ayudarla hace poco me hablo que tenia cancer bueno hasta el dia de estoy segura de que es mentira ella me menciono que la estaba viendo a su ex cuñado que es Dr. yo decidi hablar con el por que queria saber por que razon le estaban poniendo quimio y como estaba de salud en general el me dijo que mi hermana no estaba enferma y que el supiera ningun colega la estaba tratando por ningun tipo de enfermedad que me recomienda hacer |
Re a Fernanda |
| Escrito el 05/06/04 a 17:51:33 GMT-06:00 por bernal27 |
| Te recomiendo que acudas con un psicoterapeuta de tu preferencia (Gestalt o del que gustes)y con toda calma le plantees la situaciòn a fondo para que descubras còmo puedes afrontar tu situaciòn. No puedo ayudarte por este medio por razones de profesiòn y respeto a los colegas psicòlogos y psicoterapeutas. |
QUE BUEN ARTICULO FELICIDADES!!!!!! |
| Escrito el 29/06/04 a 17:49:03 GMT-06:00 por TERESA SUAREZ |
| ESTOY ENAMORADA DE MI MEJOR AMIGO SOLO QUE EL ES MITOMANO PUEDO SENTIR QUE ME QUIERE PERO NO PUEDO CONFIAR EN EL Y LO PEOR ES QUE NO SE COMO AYUDARLO. SE QUE LO MAS LOGICO SERIA LLEVARLO CON UN PSICOTERAPEUTA PERO NO SE COMO HACERLE PARA QUE EL NO LO SIENTA COMO AGRESION INDEPENDIENTE DE QUE LO QUIERA DE VERDAD DESEO AYUDARLO QUE ME RECOMIENDAS. |
Extra |
| Escrito el 03/07/04 a 13:37:53 GMT-06:00 por bernal27 |
| En el artículo “Parece Mentira”, editado por Leandro Wolfson y publicado en la revista argentina “Uno Mismo” Vol. IV, No. 9 (1990), se extrae lo siguiente: La desestimación es quizá la más traicionera de todas las mentiras. Desestimar los sentimientos, las percepciones o hasta los aspectos más visibles de una situación es la clase de falacias que más daño hacen a una persona. Muchas perturbaciones mentales se originan en la desestimación sistemática de la realidad. Supongamos que te hubiesen dado a entender, desde muy niño, que tus percepciones no eran correctas: “Mami, tengo miedo”. “No, cariño, no es así”. “No me agrada el vecino de al lado”. “No digas tonterías, amorcito, claro que te agrada. Ve y sé amable con él”. Con frecuencia, medito acerca de la idea de que la locura es una reacción sana ante un mundo insano. Ronald D. Laing sostiene esta hipótesis en su libro “Cordura, locura y familia”, en el que resume su trabajo con familiares de esquizofrénicos. El punto en común entre todos los casos era la desestimación deliberada y pertinaz (por parte de familiares) de las percepciones del paciente desde muy temprana edad. En un comienzo, los enfermos captaban la realidad con precisión, pero la desestimación minuciosa y metódica la fue destruyendo hasta que la única realidad en la que el paciente pudo confiar fue la inmóvil realidad de su catatonía (inmovilidad motora anormal propia de algunos esquizofrénicos). La desestimación abarca un amplio espectro. Si es leve, resulta muy útil para ignorar las manías de los que nos rodean. A veces, los padres se ven en la obligación de desestimar a sus hijos de uno o dos años de edad quienes ya aprendieron a manipular su atención. Estar pendientes de sus hijos en todo momento requiere una energía sobrehumana; no obstante, debemos estar atentos para no abusar de esta desestimación “indispensable”. Ojo, La desestimación es una herramienta peligrosa, pues no deja de ser una mentira. Ahora se comentará sobre el Autoengaño. Eric Hoffer afirmaba que “la mentira es más estentórea cuando nos mentimos a nosotros mismos”. El autoengaño (primo hermano de la desestimación) es la tendencia a considerar las excusas como hechos. Es una trampa muy eficaz, ya que descarta la información que se contradice con lo que deseamos creer. Los alcohólicos que están convencidos de que sus problemas constituyen una razón legítima para beber en exceso, y no tienen en cuenta las consecuencias nos brindan un claro ejemplo de lo que es el autoengaño. Este tipo de embuste utiliza la gran habilidad de la mente para ver lo que sucede de millones de maneras posibles, con el propósito de hallar un fundamento a aquello que, según los anhelos del mentiroso, es la verdad. Sin embargo, el autoengaño es un mecanismo de supervivencia que todos ponemos en práctica. Si nos detuviéramos a reflexionar sobre el peligro que implican las reservas de armas nucleares o el creciente recalentamiento del planeta, no podríamos seguir adelante con nuestra rutina. Nos resistimos a admitir esa realidad, porque hacerlo sería aterrador. El autoengaño actúa como un adhesivo que mantiene intacto el “statu quo”. Yo desestimo, omito y sufro de amnesia, entre otras cosas, sin sentir pena en absoluto. La forma más sagaz de defenderse es no verse a sí mismo. Estas son algunas maneras en que mentimos. O nos mienten. No es sencillo erradicar la mentira de nuestra vida. Aun si nos esforzáramos por ser extremadamente auténticos, seguiríamos disfrazando u omitiendo ciertos aspectos de la verdad o jugando con el doble significado de los hechos, con el fin de lubricar la maquinaria de la convivencia. Pero la diferencia entre decir una mentira funcional y vivir en la mentira, es abismal. En una oportunidad, Martin Buber escribió: “La mentira es la traición que el espíritu se hace a sí mismo”. La justificación de la mentira se transforma en un cáncer cultural que termina por ocultar y reordenar la realidad hasta que la basura moral se vuelve tan invisible para nosotros como el agua lo es para los peces. Quizá, si dijera siempre la verdad, no sería tan tolerante con las mentiras que me hacen creer a diario. Una canción que alguna vez escuché lo sintetiza todo: “ Defiende algo o serás engañado en todo”. |
Felicitaciones |
| Escrito el 06/07/04 a 17:48:22 GMT-06:00 por Armando |
| Una felicitación a CGM y a sus colaboradores, especialmente a Bernal27 por su artículo sobre la detección de mentiras. Los profesores tratamos con material humano y deberíamos estar preparados con conocimientos que auxilien en todo lo relacionado a entenderlos lo más adecuadamente posible. Gracias por compartir la escencia de sus trabajos. Armando. |
felicidades!!!!!! :) |
| Escrito el 16/08/04 a 14:23:03 GMT-06:00 por zamarripa |
| la vdd tu articulo esta muy interesante... yo soy estudiante de psicologia y gracias a este articulo he logrado llegar a manejar un poko mas las tecnicas de la entrevista.... al notar estas actitudes..ya ke ala hora de una entrevista clinica o de otro tipo es dificil saber ke es vdd y ke no lo es...;) |
felicidades y ayuda!!! |
| Escrito el 19/12/04 a 13:02:30 GMT-06:00 por alexcamp |
| el articulo me parecio perfecto... mi pareja es mitomana, ella siempre se inventa muchas cosas por hablar que nunca ha hecho... lo mas triste y delicado de todo es que ella es estudiante de psicologia (aun mas me preocupa), temo en decirle que es mitomana pero se que ella lo va negar y que no esta loca... estoy a punto de perder la relacion por eso... quiero ayudarla y abrirle los ojos y que vea como son las cosas en realidad; creo que ella se oculta por su estatus socio-economico y familiar |
Re a alexcamp |
| Escrito el 19/12/04 a 23:08:24 GMT-06:00 por bernal27 |
| Mi postura es no poder asesorar por el hecho de no tener los suficientes detalles. Por lo que te sugiero que lo más recomendable es que acudas con un psicoterapeuta de tu confianza y con toda libertad plantees tu situación. |
muchas felicidades! |
| Escrito el 07/01/05 a 18:12:20 GMT-06:00 por marisabrionesrubio |
| Es muy interesante tu articulo, la verdad es que estamos rodeados de tanta falsedad y dificilmente nos damos cuenta porque no conocemos las caracteristicas de los mentirosos saludos! me va ha servir de mucho. |
Aportación |
| Escrito el 24/03/05 a 12:37:02 GMT-06:00 por bernal27 |
| Extractos del libro “PSICOLOGÍA DE LAS EMOCIONES Y ACTITUDES. LENGUAJE NO VERBAL: GESTOS Y ADEMANES” de César Álava Curto, editorial Alfaomega (México, 2004) Existen por lo menos tres dimensiones de la experiencia emocional consciente, que son útiles para comprender la naturaleza de la emoción. Éstas son: tensión-relajación, agrado-desagrado y atención-rechazo (Schlosberg, 1954). Cuando las emociones varían en la dimensión agrado-desagrado, se le conoce como “tono hedónico”, que es simplemente el tono del sentimiento asociado con la emoción. Otro aspecto de la emoción como experiencia consciente es aquel al que algunas veces nos referimos como el nombre de selectividad. Cualquier emoción fuerte provoca concentración sobre ciertos estímulos, mientras excluye otros estímulos que compiten. Por ejemplo, el refrán que dice “el amor es ciego”, se refiere a lo difícil que es que la persona enamorada vea las faltas o fallas del otro. La emoción fuerte del amor enfoca la conciencia del individuo en los atributos que la atraen y omite aquellos que no le parecen de su admiración o simpatía. Otro efecto característico de las emociones fuertes es el dominio de la emoción sobre las experiencias conscientes. Una persona aterrorizada sólo puede pensar en su propio miedo. Sufre de anorexia e insomnio, no come ni duerme o tiene mucha dificultad para conciliar el sueño, y no puede llevar a cabo sus tareas normales cada día. Dos clases de respuestas reflejan con frecuencia la emoción. La primera de ellas es una respuesta externa o declarada que se hace al medio ambiente. Ésta puede tomar la forma de cambios en la expresión facial, tales como la sonrisa, el enojo, el puchero, la risa o el llanto. O puede hacer intervenir manifestaciones de agresión declarada, como el golpear a un adversario, patear una silla o maldecir. El segundo tipo de respuestas que acompañan a la emoción es interno y fisiológico. Cuando la emoción es intensa, sobrevienen cambios muy extensos dentro del organismo. El corazón late rápidamente, se libera azúcar a partir del hígado, las pupilas se dilatan, la transpiración es fisiognómica, axilar o palmar, etcétera. Otro efecto característico de las emociones fuertes es la dominación de las experiencias conscientes por la emoción. Una persona aterrorizada sólo puede pensar en su propio miedo. Sufre de anorexia e insomnio, o tiene mucha dificultad para conciliar el sueño, y no puede llevar a cabo sus tareas normales cada día. Las emociones fuertes nos ayudan a enfrentarnos con las situaciones críticas, de la siguientes manera: utilizamos el máximo de nuestro esfuerzo durante periodos cortos; podemos ayudar en actividades solidarias durante un tiempo más largo que lo ordinariamente posible: y la emoción intensa disminuye la sensibilidad al dolor. Ahora, si bien las emociones intensas pueden en muchos casos ayudar a enfrentarse a las situaciones emergentes, también pueden retardar la acción eficaz. El individuo presa del pánico puede sentirse inmovilizado, incapaz de realizar cualquier acción, o de tomar decisión alguna. Si la tensión aumenta todavía más, puede comenzar a dar signos psicofísicos de desorganización, tales como percepciones falsas, temblores digitales o corporales, sequedad de la boca y d la garganta y respiración rápida. Durante una experiencia emocional profunda, el hombre reacciona psicofísicamente de la siguiente manera: respuesta galvánica-cutánea, elevación de la presión arterial, taquicardia, aceleración respiratoria, midriasis, respuesta pilomotora, hipomotilidad del aparato digestivo, temblor y tensión muscular, incontinencia esfinterial, labilidad emocional y secreción de adrenalina; estas reacciones se presentan en algunos individuos con mayor fuerza e intensidad, dependiendo de circunstancias, formación y personalidad. Un hombre no puede a la vez reflexionar profundamente y poner con vigor en juego su poder muscular. Cuando dos dolores se hacen sentir simultáneamente, según una observación que se remonta a Hipócrates, el más vivo ahoga al otro. Las glándulas son aún completamente independientes de la voluntad, y el hombre que sufre puede mandar a sus facciones, más no puede impedir siempre que las lágrimas inunden sus ojos. Un individuo hambriento, colocado ante un manjar apetitoso tal vez no revelará su hambre por ningún gesto, pero no podrá evitar la secreción de la saliva o de un “rugir” del jugo gástrico en demanda de aminoácidos o nutrientes. Se verá también, que bajo la influencia del desprecio o del disgusto, hay una tendencia, inexplicable, a soplar por la boca o por la nariz y a producir de este modo un sonido análogo a “puf” o “psh”. Reprimir o negar la ira puede conllevar un alto consumo de energía. Hablamos de “tragarnos nuestro coraje”. La depresión ha sido definida en ocasiones como una ira autodirigida. El cuerpo reacciona ante cualquier demanda, preparándose para actuar. Si se trata de algo aterrador o excitante, la reacción es mucho mayor que cuando se trata de algo ordinario. Si de repente nos espantamos, podemos sentir la reacción de alarma de nuestro cuerpo, que nos prepara para enfrentarnos al peligro (lucha), o alejarnos de él (escape). El cuerpo necesita más oxígeno (está hipoxiado), entonces empezamos a respirar agitadamente. Nos disponemos a emplear más energía, de modo que el alimento almacenado pasa a la sangre en forma de gotitas de glucosa y lípidos; éstos deben ser llevados rápidamente a las partes del cuerpo que más lo necesitan. El corazón late más aprisa para bombear la sangre con mayor rapidez por todo el cuerpo. Los vasos sanguíneos de la piel y del estómago se contraen a fin de llevar más sangre al cerebro, poniéndonos en un mayor estado de alerta, y a los músculos preparándolos para la acción física. La sangre se prepara para coagular en caso de alguna herida. La piel comienza a sudar para refrescarnos, etc. (Todos estos cambios son controlados por una sustancia química, por una hormona, que se libera desde alguna parte del cerebro). El cuerpo ya está listo para saltar fuera de la acostumbrada trayectoria o rutina, o para comenzar a reponerse si somos derribados por un golpe. Dunbar (1943) llegó a la conclusión de que “con frecuencia es más importante saber qué clase de paciente tiene la enfermedad, que conocer qué clase de enfermedad tiene el paciente”. Es decir, que los trastornos mentales y/o emocionales (predisponibilidad) en cierto modo han contribuido a la enfermedad del paciente. Por otra parte, el hombre no sólo reacciona a los objetos y a los sucesos inmediatamente presentes, sino también a los símbolos de estos sucesos u objetos que lleva en su mente. Por tanto, no necesita encontrarse presente un estímulo de miedo o de cólera para crear emociones intensas en el hombre; una idea o un recuerdo pueden ser tan eficaces como algún estímulo visible o concreto, para producir la emoción. Según Coleman (1956), las reacciones psicosomáticas son clasificadas de acuerdo con la parte afectada; se agrupan en diez tipos: 1) Cutáneas; como el eczema alérgico pruritógeno o no, casos de urticaria y acné; inclusive algunos casos de dermatitis. 2) Esqueléticas, tales como dolor de espalda, calambres musculares y ciertos tipos de reumatismo. 3) Respiratorias, inclusive algunos tipos de asma, rinitis espática y bronquitis asmatiforme de repetición. 4) Cardiovasculares: bradicardia o taquicardia, presión arterial elevada y dolores de cabeza tipo migraña o jaqueca. 5) Sanguíneas y linfáticas: exudación con cierto hedor o sin él. 6) Gastrointestinales: úlcera duodenal, colitis, estreñimiento, pirosis y anorexia. 7) Genitourinarias: trastornos menstruales, micciones dolorosas, prostatismo y constricción dolorosa de la vagina que interviene en algunos casos de frigidez. 8) Endocrinas u hormonales: hipertiroidismo, hipotirioidismo, leptosomatismo, obesidad. 9) Del sistema nervioso: reacciones de ansiedad, pérdida de fuerzas con fatiga y dolores musculares. 10) De órganos sensoriales: conjuntivitis crónica, inflamación de la delicada membrana que recubre los párpados. El aprendizaje naturalmente no determina las circunstancias en las cuales se muestran las emociones en particular o los estímulos que despiertan ciertas emociones. El aprendizaje influye en la forma en que las emociones se muestran en el sentido de saber si la emoción es intensa o queda enmascarada. Las ocasiones que despiertan emociones son influidas por el aprendizaje, y aprendemos a expresar diversas emociones por medio de diferentes expresiones y gestos faciales. Sin embargo, investigaciones recientes han demostrado que muchas de las expresiones faciales se ven poco influidas por el aprendizaje. La mejor y eficaz manera de interpretar objetivamente la Psicología de las emociones y actitudes, está sujeto a una sincronizada o sistemática observación de dos o más gestos que guardan una relación coherente entre sí. |
ENAMORADA DE MI PROPIO MITOMANO |
| Escrito el 14/07/05 a 17:33:14 GMT-06:00 por MIPROPIOMITOMANO |
| Tengo una pareja con la que sali año y medio de relacion despues de este tiempo empece a atar cabos y a darme cuenta de que todo era una mentira, pero todo, no tiene una licenciatura, no trabaja, no gana lo que dice, su familia segun el lo orilla a mentirme el patron y la imagen que tenia de el callo en 1 segundo y me encontre enamorada de 1 fantasma que no existe mas que en su imaginacion, es tan dificil al principio yo no creo que el sea malo, lo que creo apoyada de tu articulo es que su familia y los valores de conducta que le enseñaron no fueron los adecuados agregandole a esto los patrones de su enfermedad yo estoy dispuesta a saber quien es en realidad y a tratar de ayudarlo a superar esta enfermedad lo que no se es como decirle que es MI PROPIO MITOMANO, que lo se todo y que por amor soy capaz de sacarlo de esta horrible enfermedad, que mata a las personas que los rodean poco a poco, sufres desiluciones y mas. GRACIAS X QUE CON ESTE ARTICULO SE DONDE ESTOY PARADA Y LO DIFICIL QUE SERA ENFRENTARLO |
Re a la enamorada del fantasma |
| Escrito el 16/07/05 a 19:16:28 GMT-06:00 por bernal27 |
| Si es o no una enfermedad el mentir repetidamente depende del enfoque desde el que se vea, ya que hay desde mentiras histriónicas hasta mentiras de psicópatas. Eres responsable de decidir si sigues con él y lo ayudas como pareja o como amiga. Te sugiero que acudas a terapia para que ahí explores a fondo tus sentimientos y expongas las mentiras que has vivido con tu fantasma. |
PESIMO |
| Escrito el 13/12/08 a 19:22:24 GMT-06:00 por RAGDOLL |
| Este artículo es una copia literal del libro de Paul Ekman. Copia fragmentos enteros sin ningún tipo de vergüenza y ni siquiera los referencia |
RE a Ragdoll |
| Escrito el 20/12/08 a 11:39:11 GMT-06:00 por bernal27 |
| Repito lo que ya le dije a una usuaria que comentò algo parecido. Si se fija bien mis fuentes son varias no sòlo Paul Ekman. Y vuelvo a insistir, yo no estoy asegurando descubrir hilos negros. Simplemente intento divulgar lo que otros ya han decubierto, de manera integrada y a veces con lenguaje sencillo de entender, lo cual en ocasiones sumo con mis pensamientos y experiencias. Ademàs, mis artìculos no son tesis, si quiere artìculos estrictamente cientìficos pues le sugiero buscarlos en otras pàginas web. Mi estilo o esta informaciòn tal vez no es la que usted busca y en eso te toca a ti decidir. Por ùltimo, por supuesto que hay algunos pàrrafos tomados literalmente de Ekman y de otros, no veo el crimen, recuerde que los estoy citando y dando su crèdito, aunque parece que no lo hago como usted quisiera. De antemano le agradezco que se haya preocupado por aportar esta observaciòn. Gracias. |
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